Cómo es el caftán marroquí, reconocido Patrimonio de la Humanidad

Cómo es el caftán marroquí, reconocido Patrimonio de la Humanidad

Desde diciembre de 2025, el caftán marroquí está reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la Unesco. Todo un honor para sus artesanos y para todo el país, pues se trata de mucho más que una simple prenda de ropa: es una seña de identidad de la que te hablamos en profundidad en este post.

Mucho más que una prenda

El caftán marroquí es una prenda de vestir fácil de reconocer por su diseño y elegancia. Se trata de una túnica larga con abertura central abotonada y mangas anchas. Suele tener un distintivo toque de brillo y contraste, gracias en buena medida a los tejidos (seda, terciopelo) y a los minuciosos bordados y brocados que se reparten por diferentes partes de la prenda.

Lo pueden usar tanto niños como adultos: niñas y niños, hombres y mujeres que los lucen como sus mejores galas en fechas señaladas. Desde una boda a una fiesta de paso a la adultez, quien lo lleva muestra así su estilo y estatus, en función de la riqueza y elegancia del modelo elegido.

Es aquí donde está la principal diferencia con la chilaba, que también es una prenda larga pero más sencilla, a menudo en algodón o lino, empleada en el día a día, por ejemplo para acudir al rezo en la mezquita, aunque no sólo.

Trabajo de muchos artesanos

Pero lo que la Unesco reconoce con este galardón no es el buen gusto o la riqueza, sino su valor tradicional. Y detrás del caftán hay mucho saber ancestral: aunque en algunos casos se producen de manera industrial con trabajadores que aprenden su oficio de manera estandarizada, todavía es muy habitual que el proceso completo sea de carácter artesanal, profesionales que aprenden del trabajo de sus padres y abuelos.

Es el caso, en primer lugar, de los tejedores, que emplean telares manuales para producir tejidos de lo más refinado, que sirven de base para la prenda. Lo mismo ocurre con los artífices de la sfifa, que es una banda o tira confeccionada para emplazarse en las mangas y otros bordes, en buena medida mujeres que trabajan de manera comunitaria. Lo mismo ocurre con los aqad, que son botones hechos a mano para tal fin. Todo ello, coordinado y implementado por los sastres, auténticos artistas que hacen realidad los diseños más personales.

Estilos regionales en Marruecos

El origen del caftán está en Mesopotamia y su nombre podría proceder del persa, donde se designaba con este término a las túnicas largas hechas en seda o algodón. De la mano del imperio otomano, esta prenda conquistó Oriente Medio y Próximo, Anatolia y el norte de África. Sin embargo, el caftán marroquí ha tenido un desarrollo propio, pues recordemos que este país nunca quedó bajo dominio otomano.

En cambio, en Marruecos se suele hablar de diferentes estilos regionales, en función de su lugar de elaboración. Esta es una lista con los más representativos:

  • ntaa fesi, en Fez: es uno de los más llamativos y prestigiosos, no sólo porque emplea hilos de oro y plata en su bordado, sino también porque es el empleado por las novias en uno de sus rituales de boda (ceremonia de la alheña)
  • tarz azemmouri, en Azzemmour: llama poderosamente la atención por los detalles decorativos, que son a menudo figuras de animales reales o fantasiosos, como leones o dragones
  • tarz rbati, en Rabat: sus motivos decorativos son principalmente florales, mientras que las telas son muy suntuosas
  • taajira, en Tetuán: también de decoración floral, pero con colores y tejidos más sobrios

Y en general, el caftán marroquí recurre a menudo a otros detalles llenos de virtuosismo, como lentejuelas o perlas, especialmente en los caftanes femeninos.