Viajar a Marruecos con niños: algunos consejos

Ir a Marruecos es una opción interesante puesto que se trata de un país que, por su cultura, tiene mucha consideración por la familia: es habitual que cada casa tenga varios críos, que además gozan de gran autonomía en las calles, dando un aire jovial y alegre a los barrios.

Viajar con niños a Marruecos

Si tienes pensado viajar a Marruecos con niños seguramente se queden sorprendidos por la animación de las calles y la disposición laberíntica de las medinas, que les evocará a los paisajes urbanos descritos en algunos cuentos, como Simbad el Marino o Aladdín.

Pero también les sorprenderán los oasis escondidos en el paisaje árido fuera de las ciudades, los olores y colores de los zocos así como la simpatía de los marroquíes. También les fascinarán los paseos en calesa por las calles, montar en camello, sus increíbles playas… Y por supuesto, el desierto, aunque para ello te aconsejamos contactar antes con nosotros y valorar si la ruta es adecuada para tus hijos, pues te recordamos que las condiciones térmicas en el desierto son extremas, tanto por el día como por la noche.

Algunas dificultades de ir a Marruecos con niños

Como contrapartida, hay algunos desafíos a los que enfrentarse al viajar a Marruecos con niños o bebés. Todo lo que sean productos como alimentos especiales y medicamentos debes procurar traerlos de tu lugar de origen, ya que pueden ser difícil de conseguir en Marruecos o, al menos, conseguirlos exactamente igual, de la misma marca y características.

Si deseas comprar productos para bebés te aconsejamos visitar grandes superficies como Acima y Marjane, que son supermercados como los que puedes encontrar en tu país. En cualquier caso, el hecho de que las etiquetas estén escritas en árabe o en francés puede dificultar la elección de los productos, especialmente si se trata de un niño con problemas de alergia o intolerancia alimentaria.

Tampoco esperes encontrar lugares preparados para cambiar a los bebés, ya que son prácticamente inexistentes.

Además, la mencionada disposición laberíntica de las medinas tiene una pega: pueden resultar caóticos y de difícil orientación, por lo que recomendamos no perder de vista a tus sus hijos para evitar sustos. Si vienes a Marruecos con niños, otra opción es buscar un alojamiento de tipo hotel o resort en la parte moderna de la ciudad, donde no hay callejuelas estrechas sino grandes avenidas, al igual que ocurre en Occidente.