Probar las naranjas con canela en Marruecos es una experiencia culinaria de lo más refrescante. Y es que en este país la lista de elaboraciones dulces sorprende a los viajeros extranjeros, por su variedad y su originalidad. Por ello le dedicamos un post a este manjar que hará las delicias de todos los comensales, incluidos los veganos.
Ingredientes muy locales
Uno de los aspectos más atractivos de las naranjas con canela en Marruecos es que sus ingredientes clave son realmente locales. Por supuesto, la naranja, que se produce en regionales como Beni Mellal y se exporta a numerosos países de todo el mundo, especialmente la variedad navel, que se puede considerar la más adecuada para este plato (aunque muchos otros también lo elaboran con la variedad sanguina).
Estrechamente relacionado con ello está el agua de azahar, que también se emplea para aromatizar este plato y que se obtiene del destilado de las flores de naranjo amargo. Se trata, pues, de un detalle sutil y aparentemente secundario, pero para algunos marca la diferencia.
Y aunque no es obligatorio, muchos son los que añaden hojas de hierbabuena o menta, el ingrediente estrella del té moruno de Marruecos. Por lo general, de manera decorativa sobre las rodajas de naranja, pero algunos prefieren picar algunas hojas y añadirlas para su ingesta, lo que aporta un matiz mentolado aún más intenso.
Por otro lado, el dátil es otro de los ingredientes que se pueden añadir a este plato, en combinación con la naranja, y que es toda una seña de identidad del país, como demuestran los moussems en torno a este fruto, como el Erfoud.
No nos podemos olvidar de otros ingredientes que, si bien no son exclusivamente locales, sí que se emplean de manera generalizada en Marruecos, como son la canela (en este caso espolvoreada) y la miel.
Cómo se prepara y se sirve
Las naranjas con canela bien se pueden considerar uno de los platos más fáciles y rápidos de elaborar, aunque también está sujeto a matices. Por lo general, se prefiere pelar bien las naranjas, retirando el albedo (la parte blanca) y cortándolas en rodajas de grosor medio.
Cada chef tendrá sus preferencias y modus operandi. Pero quienes tienen más tiempo y son más meticulosos con los detalles, pueden optar por macerar estas naranjas en agua de azahar, hierbabuena, miel, canela y dátiles, por un periodo de dos horas aproximadamente.
Tras ello, se sirven el en plato, repartiendo las rodajas por toda la superficie, añadiendo el sirope de la maceración y un toque adicional de canela por encima de las rodajas. Es este momento, se pueden renovar las hojas de hierbabuena por encima de las rodajas, para que se muestren bien frescas.
Cuándo tomarlo
Al plato de naranjas con canela en Marruecos se le llama a veces ‘ensalada de naranjas’, pero lo cierto es que se trata de un postre. Por tanto, el momento más adecuado para degustarlo sería el final de un almuerzo o cena, terminados los platos calientes y/o salados. Un final refrescante y agradable para cualquier menú, que no ha de tomarse necesariamente acompañado de té.
Por tanto, no se puede encuadrar en una elaboración de repostería o pastelería, como otros dulces que hemos tratado en este blog, sino más bien una forma sofisticada y aromática de tomar fruta.
Y en cuanto a la temporada, hay que tener en cuenta que el periodo de óptimo de las naranjas locales va de octubre a junio, por lo que se puede tomar en cualquiera de esos meses. Pero lo cierto es que muchos lo ven como el plato largamente esperado al comienzo de la primavera, cuando el cuerpo agradece propuestas más refrescantes, como ésta.