Quizá hayas oído hablar alguna vez del túnel del Estrecho de Gibraltar. A simple vista puede parecer una auténtica utopía, pero lo cierto es que se trata de un proyecto de gran envergadura que ya está sobre la mesa. En este post te contamos más sobre esta infraestructura que está llamada a cambiar las comunicaciones entre España y Marruecos, y por extensión, entre Europa y África.
Así es la idea del proyecto
El nombre oficial de este proyecto es “Enlace Fijo a través del Estrecho de Gibraltar” y comenzó a idearse en los años 70 por parte de los dos países situados a ambos lados: España y Marruecos. Y para ello se constituyeron grupos de trabajo bilaterales que a día de hoy siguen en continuo contacto, en especial el Comité Mixto Hispano-Marroquí, con reuniones periódicas e intercambio de información.
Tras décadas de investigación, se llegó a la conclusión es que lo viable es realizar un túnel ferroviario, pues al discurrir bajo tierra y bajo el agua, un túnel tan largo (más de 40 km, entre tramo subterráneo y subterráneo-submarino) no tiene capacidad suficiente para la ventilación de los gases de los tubos de escape. Por ello, la solución factible son trenes para pasajeros, mercancías y vehículos, con vagones portacoches siguiendo el modelo más parecido y cercano, el Eurotúnel del Canal de la Mancha, que une Francia e Inglaterra.
En qué fase se encuentra
El proyecto del túnel del Estrecho de Gibraltar se encuentra aún en fase de estudio y, hasta que no se acuerde un proyecto verdaderamente viable, no se pasaría a una siguiente fase de asignación de los trabajos a empresas de ingeniería interesadas, que pueden ser tanto nacionales (España y Marruecos) como de otros países, en formato de consorcios.
El gran sueño de España y de Marruecos era tener listo este túnel para el verano de 2030, fecha señalada en ambos países por la celebración del Mundial de Futbol (junto con el vecino Portugal), lo que sin duda facilitaría el desplazamiento de personas y mercancías en esas semanas de tanto trasiego.
Sin embargo, ambos países ya han abandonado dicha idea y trabajan en un horizonte a más largo plazo, en torno a 2040. El motivo de este ‘retraso’ o ‘lentitud’ en los avances se debe a la complejidad del proyecto, puesto que esta zona es el punto de encuentro de la placas tectónicas africana y euroasiática, lo que afecta de manera clave al trazado viable, con el fin de limitar los efectos de un eventual terremoto.
El trazado, por tanto, no está decidido, pero todo hace indicar que la boca norte se encontraría en el entorno de Tarifa (Punta de Oliveros), y la boca sur, en el de Tánger (Punta Cires).
Otros megaproyectos descartados
El túnel del Estrecho de Gibraltar no ha sido el único megaproyecto estudiado en estas décadas. También ha habido otras propuestas, descartadas en la práctica por su complejidad y su impacto medioambiental. Uno de ellos es un macropuente submarino de longitud más corta, unos 14 km, que quedó descartado por la profundidad del estrecho. Otra propuesta fue la de un puente flotante, igualmente inviable en este caso por las potentes corrientes marinas que aquí se dan y por la densidad del tráfico de buques que por aquí pasan. Y por último, un puente tradicional de unos 27 kilómetros, descartado por la suma de todas esas razones, además de su impacto visual.
En todo caso, por el momento las únicas comunicaciones viables para viajar de un país a otro siguen siendo los ferrys desde una orilla a la otra y, por supuesto, los vuelos desde múltiples destinos a ambos lados. Y así seguirá hasta que en un futuro, gracias a los estudios geológicos y al avance de las tecnologías de transporte, el túnel subterráneo se pueda implementar.





