La pregunta de si se puede visitar la Isla de Mogador puede venir a la mente de los viajeros que visitan Essaouira: se encuentra frente a las costas de esta ciudad (a 1 km en su punto más cercano) y es la principal isla del pequeño archipiélago llamado Islas Púrpuras. A continuación te contamos si es posible o no, qué hay en ella y cómo se puede conocer algo de este lugar tan evocador.
No se puede visitar la Isla de Mogador
Lo primero de todo es despejar las dudas sobre la cuestión: no se puede visitar la Isla de Mogador. En la actualidad, no sólo está deshabitada (al igual que el resto de las Islas Púrpuras), sino que además está protegida por el gobierno marroquí en forma de reserva natural. Por tanto, no es posible organizar una excursión en barco que tenga como objetivo poner pie en ella.
La única excepción posible es la de conseguir un permiso con fines de estudio e investigación, no sólo desde el punto de vista natural sino también el arqueológico: como contamos más abajo, tuvo una gran importancia en época fenicia y romana, y aún se conservan restos de aquellas épocas antiguas.
¿Qué hay? Un poco de historia
Aunque la Isla de Mogador hoy está deshabitada, no fue así en el pasado. De hecho, en la Edad Antigua fue un lugar dinámico, pues fenicios, cartagineses y romanos explotaron este enclave como factoría de púrpura: era un tinte muy preciado en su momento y se obtenía de la secreción de unos moluscos que eran aquí abundantes.
Dicho tinte, de una coloración entre rojo violeta y morado, se aplicó por ejemplo a las togas de los senadores romanos y fue siempre un color asociado al poder. Y de ahí deriva también el nombre dado a todo el archipiélago: las Islas Púrpuras. En la actualidad, los restos arqueológicos conservados están relacionados con esta producción industrial, a la que se asocian también restos de estructuras habitacionales.
Con la caída del Imperio Romano decae también la demanda de este tinte, lo que llevó al abandono de la isla. Y pocas noticias se tienen de ella hasta que en 1844 fue bombardeada por Francia en el contexto de la guerra franco-marroquí de aquel entonces.
Un par de décadas después llegó otro momento clave para la isla: la instalación de un lazareto, es decir, una estructura hospitalaria donde se aislaba a enfermos de patologías contagiosas, con el fin de ser tratados de ellas pero sobre todo, para que pasaran allí un periodo de cuarentena. Esto lo decretó así el sultán Mohammed IV e iba dirigido principalmente a los peregrinos que regresaban de La Meca.
Contemplar la isla desde tierra
Aunque no se puede poner pie en ella, nada impide utilizar unos prismáticos y contemplarla desde la costa de Essaouira. Y, de hecho, así se podrán percibir algunos de sus elementos más interesantes. Por ejemplo, los restos de la construcción del lazareto, con el minarete de la antigua mezquita, pues en la práctica era también una prisión para la permanencia forzosa de los enfermos y contaban con este servicio religioso.
Y aún más importante: con suerte podrás avistar a su ‘habitante’ más icónico, el halcón de Eleonora. De hecho, en los recovecos de las estructuras mencionadas, se hallaron restos de otras aves mutiladas a modo de pequeñas presas de estas rapaces, que les servirían de alimento. Además, usa esta isla como lugar de cría en su proceso de migración, realizando la invernada en Madagascar tras atravesar el continente africano.
En cualquier caso, su presencia aquí es uno de los grandes motivos por los que toda la isla de Mogador haya sido declarada Sitio Ramsar en 2005, al igual que el resto del archipiélago.