El sistema político y el rey de Marruecos

El sistema político y el rey de Marruecos

El sistema político marroquí tiene grandes similitudes con otros de nuestro entorno, pero también grandes diferencias. En este artículo vamos a tratar de resumirlo, ocupándonos especialmente de la figura del rey de Marruecos, Mohamed VI, clave por su simbolismo.

 

Forma de Estado de Marruecos

Marruecos es una monarquía constitucional, es decir, un sistema bicameral cuyos representantes se eligen mediante sufragio universal, a cuyas elecciones concurren múltiples partidos. Cuenta con una Constitución que recoge las normas fundamentales del Estado, entre ellas las de la organización de las instituciones. La actual data de 2011, una versión en la que se introdujeron numerosas novedades, en especial en lo que se refiere a las funciones del rey de Marruecos. El poder ejecutivo recae en el Jefe de Gobierno, aunque el monarca aún tiene ciertas atribuciones especiales en situaciones extraordinarias. El poder legislativo recae en la Cámara de Representantes y en la Cámara de Consejeros, y el poder judicial es independiente, aunque el Rey preside el órgano supremo y elige algunos de sus miembros.

 

El rey de Marruecos y sus funciones

La figura del Rey es sin duda el elemento más particular del Estado marroquí. Sus principales cargos son los siguientes:

  • Jefe del Estado
  • Jefe de las Fuerzas Armadas
  • Garante de la libertad de culto
  • Comendador de los Creyentes, como presidente del Consejo Supremo de los Ulemas

 

Y sus principales funciones son:

  • Nombrar al Jefe de Gobierno, elegido en realidad por la Cámara de los Representantes
  • Disolver las Cámaras
  • Solicitar el examen del Parlamento para tratados internacionales
  • Derecho de gracia
  • Declarar el estado de Emergencia

 

Diferencias con con otros reyes

En líneas generales las funciones y los cargos del rey de Marruecos son parecidos a los de otros monarcas actuales o incluso al de los presidentes de repúblicas modernas. Sin embargo, hay diferencias importantes que no podemos pasar por alto.

La primera de ellas es la iniciativa. Si lo comparamos con el ejemplo más cercano, el rey de España, la diferencia es grande: el monarca español renuncia a adoptar iniciativa política y poder efectivo, mientras que Mohamed VI mantiene determinadas posibilidades de decisión, aunque reducidas tras la Constitución de 2011. 

La otra gran diferencia es su carácter religioso. Si bien la última Carta Magna ya no reviste a su figura de un carácter divino como en el pasado, sí le mantiene como Comendador de los Creyentes y como garante del culto islámico en el país, mientras que los monarcas actuales en Europa mantienen su vocación religiosa a nivel privado y meramente simbólico, pero no jerárquico

 

Mohamed VI, artífice de una mayor apertura del país

Por lo que respecta al actual rey de Marruecos actual, Mohamed VI, se trata de un monarca que ha tratado de abrir el país al mundo, promoviendo una serie de reformas de carácter democrático en la línea de las democracias avanzadas. Muy destacable fue la aprobación de la Mudawana, el nuevo código familiar marroquí que amplió sensiblemente los derechos de las mujeres, por ejemplo limitando la poligamia, admitida en el Islam. Además, su talante, cercano al de otros jefes de Estado de nuestros días, también ha contribuido a ello.

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